Los motores empiezan a rugir y la nostalgia ya se respira en el aire. Este viernes 20 de marzo, la majestuosa Costanera de nuestro lago Lácar se vestirá de gala para recibir al Gran Premio 7 Lagos de autos clásicos, un evento imperdible para los amantes de los fierros y las familias que busquen un plan diferente al aire libre durante el mediodía.
A partir de las 12.30 horas, vecinos y turistas podrán acercarse para disfrutar de esta imponente exhibición. Se trata de una estricta competencia de regularidad que vuelve a recorrer los tramos más espectaculares de la mítica Ruta Nacional 40. La travesía general, que se extiende desde el 19 hasta el 21 de marzo, conecta destinos emblemáticos de la Patagonia: arranca en Neuquén capital, pasa por Zapala, hace su parada triunfal en nuestra ciudad, continúa hacia Villa La Angostura y culmina finalmente en San Carlos de Bariloche.
La organización de este gran despliegue está a cargo de la Escudería Patagonia (Club de Autos Clásicos y Antiguos). Gracias a su trabajo, el público podrá apreciar de cerca vehículos de época que conservan intacto el encanto, el diseño y la ingeniería de otras décadas, en un estado de preservación admirable. Todo esto, por supuesto, contrastando con el entorno natural inigualable que ofrece el espejo de agua de nuestra ciudad.
Con el lago Lácar como telón de fondo, la llegada de estos autos se perfila como una oportunidad ideal para compartir un encuentro social, disfrutar de un paseo y capturar imágenes memorables. Además, el Gran Premio 7 Lagos cuenta con el fuerte respaldo de empresas e instituciones locales, lo que reafirma el posicionamiento de nuestra región como sede indiscutida de eventos de alto nivel que logran integrar perfectamente el deporte, la historia y la naturaleza.
Desde la Secretaría de Turismo extendieron una invitación formal a toda la comunidad y a los visitantes. El mensaje es claro: invitan a todos a acercarse con su cámara y disfrutar de este espectáculo totalmente libre y gratuito que, por un día, promete revolucionar y vestir de gala a la ciudad.