Un gravísimo incidente que pudo terminar en tragedia forestal y humana ocurrió el pasado viernes en Villa Traful. Un cable eléctrico en mal estado, perteneciente a una propiedad privada frente a las cabañas Rucalaf, se sobrecalentó e inició un foco ígneo sobre la vegetación seca del lugar, en un contexto de emergencia ígnea regional.
La situación no pasó a mayores gracias a la valiente, aunque arriesgada, intervención de un grupo de turistas oriundos de Chos Malal y vecinos de la zona. Con baldes de agua y matafuegos, lograron sofocar las llamas antes de que se propagaran hacia el bosque y las viviendas cercanas. Sin embargo, el riesgo fue doble: los presentes intentaron apagar el fuego con agua sin saber que se trataba de un cable de 2,5 milímetros de diámetro con corriente activa, lo que podría haber provocado una electrocución masiva.
Denuncia de desidia y falta de controles La indignación de la comunidad de Traful crece ante la falta de respuestas oficiales. Según denunciaron testigos a medios regionales, el cable —de más de 100 metros de longitud— alimenta a varias unidades de alquiler y se encuentra simplemente tendido sobre los pastizales, sin ningún tipo de canalización o medida de seguridad.
Tras el principio de incendio, la solución del propietario fue apenas un "parche" en el sector dañado para volver a colocarlo sobre la misma vegetación seca. "En plena emergencia ígnea, la imprudencia y la falta de empatía casi nos llevan a un desastre", relató un vecino, quien además criticó la inacción de las autoridades de aplicación ante un peligro que sigue a la vista de todos.
El hecho pone de manifiesto la precariedad de ciertas instalaciones eléctricas en zonas turísticas y la urgente necesidad de inspecciones preventivas, especialmente cuando el riesgo de incendios en la cordillera es extremo y cualquier falla técnica puede derivar en una catástrofe incontrolable.