El mes de febrero cerró con un balance que refleja la nueva realidad del turismo local. Con 94.307 pernoctes y una tasa de ocupación de plazas del 65,11%, nuestra ciudad se consolida como uno de los destinos patagónicos más convocantes de la temporada estival, aunque los números evidencian que el mercado atraviesa un período de estabilización tras el furor post-pandemia.
En términos interanuales, el desempeño fue prácticamente idéntico al de febrero de 2025. La diferencia fue de apenas 209 pernoctes menos (lo que representa una mínima variación del -0,22%). Sin embargo, la brecha es significativa si se compara con los años de mayor actividad: en el récord histórico de 2022 se alcanzaron 135.845 pernoctes (un 44% más que este año), e incluso los registros se mantienen por debajo de 2023 y 2024. A pesar de esto, el análisis diario demuestra que, en varios momentos clave, febrero de 2026 superó al año anterior, indicando un mejor desempeño relativo durante la temporada media.
La dinámica del mes: picos de fin de semana y la caída final
El comportamiento de los visitantes mostró una marcada diferencia entre los días de semana y los fines de semana. Las estadísticas revelan que los grandes picos de afluencia se concentraron a mediados de mes. El viernes 14 y el domingo 15 registraron tasas de ocupación del 86,36% y 85,49% respectivamente. El pico máximo absoluto se dio el domingo 16, alcanzando un imponente 90,90% de ocupación.
En términos de volumen, el sábado 14 fue el día más activo (4.706 pernoctes). Como es habitual al acercarse el cierre de la temporada de verano, los últimos días experimentaron una caída pronunciada. El sábado 28 marcó el punto más bajo con un 44,78% de ocupación (2.169 pernoctes).
Plazas, unidades y la preferencia por los 3 estrellas
Durante todo el mes, la ciudad ofreció un total de 144.846 plazas-noche, de las cuales se ocuparon 94.317. Si se analiza la ocupación por unidades (habitaciones y departamentos), la tasa fue aún más alta: el 70% de las 45.053 unidades ofrecidas estuvo efectivamente ocupado.
El desglose por categoría de alojamiento expone realidades muy distintas dentro del sector. Los establecimientos de 3 estrellas fueron los grandes ganadores del mes, liderando la demanda absoluta y relativa: lograron un 69,41% de plazas ocupadas y un contundente 74,80% de ocupación en sus unidades. A este éxito le siguieron de cerca los alojamientos sin categorizar (70,66%) y los de categoría única (69,12%), lo que confirma la excelente salud y demanda de la oferta alternativa, como cabañas y apart-hoteles.
En la otra vereda, la hotelería premium sufrió la mayor retracción. Los hoteles de 5 estrellas registraron la menor tasa de ocupación del segmento categorizado, con apenas el 44,16% de sus plazas ocupadas. Por su parte, los de 4 estrellas promediaron un 56,68%. Según los analistas, esta brecha podría ser un claro reflejo de la sensibilidad al precio en el actual contexto económico, o bien sugerir una oferta que actualmente excede la demanda en ese segmento particular. Finalmente, las bases de 1 y 2 estrellas mantuvieron una demanda sostenida por su gran volumen, marcando 54,56% y 62,11% respectivamente.