El Ejecutivo municipal encendió las luces de alerta frente a un deterioro en las formas de convivencia dentro de la ciudad. El secretario de Gobierno, Matías Consoli, se mostró profundamente alarmado por lo que definió como un incremento sostenido de la hostilidad vecinal, una problemática que este último lunes llegó a un límite inaceptable con la agresión a un trabajador público.
"Nos sorprende el aumento de la violencia en cualquiera de sus formas", sentenció el funcionario, poniendo el foco no solo en el hecho policial reciente, sino en un clima de intolerancia generalizado que empieza a notarse en las calles de la ciudad.
El ataque en el barrio Cantera como punto de quiebre
El disparador de esta fuerte advertencia institucional fue el violento episodio ocurrido durante el recorrido de recolección de residuos de la tarde. Según informó Consoli, "un empleado municipal fue agredido por un vecino, mientras se hacía el recorrido habitual, con golpes de puño". El nivel de la agresión fue tal que el trabajador "tuvo que ser llevado al hospital", lo que derivó en la correspondiente denuncia policial.
Sin embargo, para la Municipalidad, este ataque es el síntoma de una enfermedad mayor. "Repudiamos esta situación y la verdad que nos sorprende cada día más el grado de violencia que se está viendo, porque en este caso fue contra un empleado municipal y pasó a mayores, que es la violencia física", afirmó el secretario en declaraciones a FM del Lago, FM de la Montaña y Radio Municipal.
Sobre el hecho puntual, Consoli remarcó el aspecto humano detrás del uniforme: "Lo que pasó ayer es, para nosotros, algo grave, porque no deja de ser un vecino de San Martín que está trabajando, está haciendo su trabajo, que está retirando la basura".
Agresiones cotidianas y vandalismo
El titular de la cartera de Gobierno aprovechó la oportunidad para visibilizar que los episodios de furia no se limitan a los golpes. La gestión diaria enfrenta un escenario complejo: "La violencia física es lo que nunca esperamos, pero también vemos violencia verbal, que es algo que lo vemos cotidiano, además de roturas de mobiliarios y de cartelería, incluyendo a vehículos", detalló, evidenciando que el maltrato y el daño a los bienes públicos se han vuelto moneda corriente.
Un llamado a recuperar el diálogo
A pesar del duro diagnóstico, desde el Ejecutivo buscaron llevar tranquilidad y separar a la enorme mayoría de los vecinos de estos actos de intolerancia. Consoli fue categórico al afirmar que los violentos "son una porción mínima" de la sociedad y destacó que "la mayoría siempre busca la manera de hablar de los desacuerdos y entenderse".
El mensaje final de la Municipalidad fue un pedido expreso a pacificar los ánimos y recuperar la identidad local. "Nosotros, como Municipio, llamamos a la reflexión porque el diálogo y el entendimiento son el estilo de vida que nosotros tenemos como comunidad", sostuvo el funcionario.
"La violencia no se justifica en ningún ámbito. Como comunidad, tendríamos que llamar a la reflexión, bajar un poco los decibeles y repudiar, porque mañana le puede pasar a cualquier vecino, que, por cualquier otro tema, se pueda discutir y terminar mal. Y no es lo que queremos para la comunidad", concluyó Consoli.