La concejala Frente de Todos - San Martín de los Andes y referente del Frente de Mujeres de la Zona Sur, Marcela Valenzuela, reflexionó sobre si debe aplicarse la ley de Cupo para que Guillermo Carnaghi, tercero en la lista, reemplace a Darío Martínez en la Cámara Baja. La segunda de la lista fue una mujer. 

27 Ago 2020
    



Por Marcela Valenzuela | Referente del Frente de Mujeres de la Zona Sur

La designación del diputado del Frente de Todos, Darío Martínez, en la secretaría de Energía de la Nación, hace que el compañero Guillermo Carnaghi deba ocupar, según establece el código electoral, la vacancia del cargo; “un Diputado/a Nacional lo/a sustituirán los/as candidatos/as de su mismo sexo que figuren en la lista como candidatos/as titulares según el orden establecido. Una vez que ésta se hubiere agotado ocuparán los cargos vacantes los/as suplentes que sigan de conformidad con la prelación consignada en la lista respectiva y el criterio consignado en el párrafo anterior”.

Desde mi lugar de Concejala, militante, referente de una organización e integrante del Frente de Mujeres de la Zona Sur, veo con enorme preocupación estos mecanismo que buscan interpretaciones de la ley, planteando artilugios acordes a las demandas personales o internistas, que no solo deja de manifiesto el espíritu de poco respeto a las construcciones colectivas y acuerdos, sino también a las prácticas básicas de la democracia y el respeto a sus normas. Situación que agudiza y la vuelve más preocupante cuando en nombre de la paridad y las luchas feministas, se menoscaba y banaliza los cientos años de lucha por la igualdad de derechos que llevamos adelante las mujeres.

El compañero Guillermo Carnaghi en su vasta trayectoria política y sobre todo en su rol de Diputado y presidente del Bloque en la Legislatura provincial ha respetado siempre nuestra lucha pero también trabajó e impulsó leyes que promovían la igualdad de género y diversidades, como la interrupción legal del embarazo, la Ley Micaela aprobada en nuestra legislatura el año pasado, la ley de paridad de género provincial, y una muy importante que no contó con aprobación de la cámara pero sobre la que se trabajó mucho fue la Ley de Emergencia en Violencia de Género en la Provincia del Neuquén, que al día de hoy sigue siendo una deuda pendiente. Es paradójico que se construya una ley buscando equiparar la participación en política institucional, estableciéndose una cláusula que garantice el relevo de una persona del mismo sexo pero que cuando no coincide con el interés personal de alguien hay que desconocer la ley.

Nos sentimos en la obligación de manifestarnos como militantes feministas y peronistas del campo nacional y popular para repudiar este tipo de maniobras, que nada tienen que ver con las prácticas de la sana política y que por sobre todas las cosas utilizan una lucha genuina y legitima del movimiento de mujeres, que desde hace años venimos luchando por la igualdad de derechos para defender intereses personales. De nuevo decimos, no en nuestro nombre.