Las durísimas declaraciones de la senadora riojana Florencia López volvieron a poner en el centro de la escena la postulación diplomática de Lucila Crexell, en un debate que ya no se limita al trámite institucional en el Senado. La legisladora justicialista cuestionó con fuerza el intento de designar a la exsenadora neuquina y vinculó esa decisión con una supuesta retribución política por su acompañamiento a la Ley Bases, una sospecha que en Neuquén viene creciendo desde hace tiempo.
“Estamos sorprendidos porque esto es la configuración del pago de la coima a la senadora por el voto de la Ley Bases. El pedido de designación de la exsenadora afecta la honorabilidad de este cuerpo porque hoy viene el Poder Ejecutivo de la Nación a pagar una coima y no podemos permitir que se produzca la consumación del delito”, afirmó López. Con esas palabras, la senadora elevó al máximo nivel político una discusión que ya venía cargada de cuestionamientos dentro y fuera del recinto.
La legisladora también recordó el clima que rodeó aquella votación clave en el Congreso y apuntó directamente a la actitud que tuvo Crexell en ese momento. “Ella, casi llorando, decía y gritaba que le estaban haciendo una operación”, sostuvo López, antes de agregar que Edgardo Kueider “la consoló, le dijo que votara en paz”. La escena evocada por la senadora riojana reforzó la idea de que aquella sesión dejó marcas profundas y de que el episodio sigue siendo leído bajo una lógica de fuerte intercambio político.
Mientras tanto, el pliego de Crexell avanzó en su recorrido formal dentro del Senado. El expediente fue presentado en la sesión de este miércoles y girado a la Comisión de Acuerdos, que deberá emitir dictamen antes de una eventual votación en el recinto. Sin embargo, el trámite administrativo aparece hoy relegado frente a un escenario mucho más áspero, donde la discusión no gira tanto sobre la idoneidad para un cargo diplomático sino sobre el significado político de su designación.
En Neuquén, el rechazo a Crexell encuentra su raíz más profunda en 2024, cuando votó a favor de la restitución del Impuesto a las Ganancias en el marco de la Ley Bases. Ese acompañamiento fue especialmente mal recibido en una provincia donde el tributo impacta sobre trabajadores de sectores estratégicos y donde su decisión fue interpretada como una afrenta a los intereses de miles de asalariados. Desde entonces, una parte importante de la sociedad neuquina considera que la dirigente quedó alineada con el poder central y alejada de la representación que debía ejercer.
Con ese antecedente todavía fresco, la posibilidad de que Crexell sea designada embajadora en Canadá terminó consolidando una lectura negativa que ya estaba instalada en la provincia. Para muchos, no se trata sólo de un nombramiento diplomático, sino de una eventual devolución política por un voto que dejó un alto costo interno. Por eso, la discusión en el Senado tendrá una carga mucho mayor que la de un simple pliego: pondrá en juego la legitimidad de una figura que, para buena parte de los neuquinos, quedó asociada a una profunda traición política.
(Fuente: LaPolíticaneuquén)