María Fernanda Hadad , titular de Epidemiología de Zona Sanitaria IV y autora del informe presentado el año pasado que asegura que el vertedero “genera una situación de riesgo potencial a la población”, dialogó con Radio Fun y respondió a los dichos de la Intendente Brunilda Rebolledo, quien calificó como falto de rigor científico al mencionado reporte.
Hadad detalló que el informe, realizado “a pedido y por preocupación de los vecinos que conviven con el basural”, se basó en un “diagnóstico y posterior alerta en relación a que genere o haya generado enfermedades en la población”.
A su vez, señaló que el sistema de salud se encuentra basado “en la atención primaria, la prevención y el sostenimiento de la salud, para evitar el desarrollo de enfermedades”, y arrojó: “En ese punto estamos parados: Este es el riesgo si este daño está presente”.
Sobre la falta de rigor científico aludida por la Jefa Comunal, la referente de Epidemiología prefirió “no entrar en una discusión personal”, aunque precisó que “el Informe tiene bibliografía al final, todo tiene referencias e incluso fue incluido por la Justicia en el marco del Amparo presentado por la Defensoría de Pueblo”, y agregó: “No sé cuál es el fundamento de Rebolledo en relación a su epistemología y en relación a poder plantear que eso no es científico, pero creo que el informe está, es accesible, y es el resultado de una de las responsabilidades que asumimos a partir del planteo de los vecinos”.
¿Qué dice el informe referido al relleno sanitario de la localidad?
En su comienzo, enuncia que “El basural que está funcionando en la ciudad genera una situación de riesgo potencial a la población”. Fue presentado el año pasado por Zona Sanitaria IV a solicitud de los vecinos de Cordones del Chapelco y detalla, por un lado, lo advertido en una recorrida periférica del vertedero y, por el otro, los riesgos potenciales de su funcionamiento cercano a los vecinos.
Se indica que “el crecimiento poblacional, que entre 2002 y 2010 fue del 20%, devino en un incremento considerable de la cantidad de RSU”, y que “San Martín de los Andes cuenta con una gestión de Relleno Sanitario, el cual no estaría cumpliendo adecuadamente con la gestión para este modelo de tratamiento de los mismos”.
“Este tipo de vertederos genera en forma continua condiciones ambientales que podrían ser perjudiciales para la salud que, mientras perduren, y aún después de cerrado, permitirían que se acumulen tóxicos y contaminantes, aumentando esa situación de riesgo. Es decir, cada día que se mantiene, aumenta la cantidad de riesgos de contaminación y daños producidos por la misma a la población cercana y a toda la localidad”, expresa el documento: “La inadecuada disposición y tratamiento de los RSU en el basural expone a la población y al ambiente a padecer afecciones asociadas a la contaminación que ocasiona, estas se observar en varios aspectos: en el ambiente (agua, aire, flora, fauna, paisaje); en la comunidad, en las familias (contaminación visual, olfativa, que genera malestar durante todo el día alterando la vida doméstica), en los vecinos (presencia de enfermedades)”.
A su vez, en referencia a las viviendas ubicadas en cercanías del Relleno Sanitario, se dice que “dejan de cumplir su función de protección y cobijo (definido por la Organización Mundial de la Salud) para transformarse en un factor de amenaza de la calidad de vida de las personas”, y agrega: “Las recomendaciones y leyes nacionales e internacionales establecen parámetros de distancia entre los vertederos y los asentamientos poblacionales: Las área incluidas dentro de las distancias mínimas que, por normativa específica para RSU, deben quedar excluidas o con restricción, a 1000 m del radio urbano, a 500 m de cualquier asentamiento, a 200 m de cualquier agua superficial (Ley 13.592/06)”.
Y a continuación precisa lo que advierten como “los riesgos/daños a la salud que genera el basural de SMA”, sintetizados en los siguientes puntos:
“Emisiones atmosféricas contaminantes por la quema de Residuos vegetales: Se producen cantidades de partículas ultra finas, polvo, hollín y otras sustancias de menos de 2,5 micrómetros de diámetro, que pueden permanecer suspendidas en la atmósfera por largos períodos e ingresar al aparato respiratorio produciendo afecciones respiratorias, irritación ocular, alergias en la piel y otras patologías, además del riesgo propio de que pudiera extenderse el fuego.
Los RSU brindan alimento y nido para distintos organismos principalmente moscas y otros insectos, como pulgas, roedores, aves, perros y otros mamíferos silvestres, que pueden transformarse en vectores de patógenos tales como virus, bacterias, hongos, los cuales producen diferentes enfermedades: diarreas, infecciones de piel, parasitosis, hantavirosis, leptospirosis, triquinosis, pudiendo también diseminarlas a otras áreas más alejadas.
Contaminación de aguas subterráneas: Al producirse precipitaciones, es probable que se infiltren contaminantes de los residuos al suelo y así ocasionar contaminación de las napas de agua superficiales, como también el traslado de residuos a cursos de agua superficiales cercanos.
Contaminación odorífica: olores nauseabundos producto de la descomposición de los residuos, incrementándose en los días de altas temperaturas y viento. Este malestar no es registrado en sistema de daos de salud (vigilancia epidemiológica), pero condiciona el desarrollo del día a día en las personas, aumenta la irritabilidad, el consumo de aerosoles (desodorantes) y altera la vida social, entre otras cosas.
Estrés psicosocial, contribuyendo a un importante deterioro visual del barrio para los vecinos, así como la pérdida de valor ambiental de entorno barrial”.
A su vez, el informe destaca que “sería importante contar con datos de monitoreos ambientales que den cuenta del estado de situación ambiental actual y evalúen las modificaciones de la calidad del ambiente que vienen sucediendo a través del tiempo, con aumento de la producción de residuos, de los aspectos meteorológicos, del tipo de residuos”.
Citando al artículo 42 de la Constitución Nacional, además se señala que la salud debe ser considerada de modo integral, implicando, además de la física, la social y ambiental, vulnerándose en todos sus aspectos en nuestra localidad, con la cercana presencia de un vertedero a los vecinos, agudizándose asimismo “la situación de desigualdad en la que viven los habitantes y dificultan el vivir de cada día”.
El informe fue firmado por María Fernanda Hadad Selva, MP 1651, titular de la Coordinación de Epidemiología de Zona Sanitaria IV, citando a la siguiente Bibliografía, entre otros libros y artículos: INDEC, Organización Mundial de la Salud (documento de Posición sobre políticas de Salud en la Vivienda, Plan de Gestión integral de los RSU para el consorcio región capital, métodos de evaluación de riesgos para la salud generados por la exposición a sustancias peligrosas liberadas por rellenos sanitarios OMS oficina regional para europa centro europeo para el medio ambiente y la salud, Paper 2015 del departamento de Salud Ambiental de la Subsecretaría de Salud de Neuquén.
Foto: Ricardo Martin