El incidente ocurrió este lunes a la altura de Villa Paur. Dos rocas de gran porte impactaron contra un vehículo de recolección de residuos, provocando daños totales en la unidad.

07 Abr 2026
    

Un grave incidente vial causado por factores naturales generó alarma este lunes, alrededor de las 9:00 horas, sobre la Ruta Nacional 40, en el acceso a nuestra ciudad. Dos rocas de gran porte se desprendieron de la ladera e impactaron con violencia contra una camioneta perteneciente a la Secretaría de Servicios Públicos de la Municipalidad, que en ese momento realizaba tareas de recolección de residuos.

El desprendimiento se registró en las inmediaciones de la dársena cercana al supermercado La Anónima, en el sector de Villa Paur. Según informaron fuentes oficiales, el derrumbe fue repentino y no dio margen de reacción al conductor del rodado. Una de las piedras, cuyo peso se estima en unos 300 kilos, golpeó directamente la unidad municipal, provocando daños materiales de consideración que dejaron al vehículo inmovilizado a la vera de la ruta.


Un impacto de gran violencia

Testigos y personal que trabajó en el lugar señalaron la peligrosidad del evento. "En el recorrido de las piedras, una de ellas arrancó un árbol de cuajo a mitad de camino. Esto podría haber sido mucho peor", indicaron desde las áreas de emergencia. A pesar de la violencia del choque y del estado de shock lógico de los ocupantes, se confirmó que no se registraron heridos. Los trabajadores municipales resultaron ilesos y fueron asistidos en el lugar.


Operativo de despeje y seguridad

Tras el siniestro, se desplegó un importante operativo que incluyó a personal de la División Tránsito de la Policía, Bomberos Voluntarios, Protección Civil y equipos de Hidráulica del municipio. El tránsito en la Ruta 40 se vio afectado parcialmente, con cortes intermitentes de aproximadamente 20 minutos para permitir el retiro de los escombros y el peritaje de la zona.

Desde el municipio y Vialidad se reiteró el pedido de circular con extrema precaución por dicho tramo, especialmente en días de precipitaciones o cambios bruscos de temperatura, factores que suelen acelerar la inestabilidad de las laderas. Estudios previos ya daban cuenta de la fragilidad geológica en este sector de la montaña, lo que mantiene en alerta a las autoridades ante posibles nuevos desprendimientos.