04 Sep 2026
    

Las Islas Malvinas y la seguridad nacional


1- Las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes son argentinos. Por historia y por derecho.


Las Islas formaron parte del territorio argentino desde los orígenes de nuestra Nación. En 1833, el Reino Unido ocupó las Malvinas, expulsó a las autoridades argentinas e instaló una situación colonial que continúa hasta nuestros días.


Por eso, los isleños constituyen una población implantada en un territorio ocupado y no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación. En consecuencia, los referéndums realizados en las Islas no pueden utilizarse para decidir la soberanía sobre el territorio.


2- Recuperar el ejercicio pleno de nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas es un mandato de la Constitución Nacional y un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.


Por eso, no alcanza con sostener nuestro reclamo: el Estado argentino tiene la obligación de utilizar todas las herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales disponibles para defender nuestra soberanía y nuestros recursos.


Eso exige leyes adecuadas, organismos del Estado coordinados y herramientas efectivas para avanzar en un objetivo que trasciende a cualquier gobierno.


3- Hoy nuestra soberanía enfrenta un peligro concreto y urgente. El proyecto Sea Lion avanza hacia la explotación de petróleo en las Islas Malvinas sin autorización de la República Argentina.


Desde hace 50 años, las Naciones Unidas solicitan a la Argentina y al Reino Unido no realizar acciones unilaterales sobre el territorio mientras se resuelve la controversia de soberanía, incluyendo la explotación de sus recursos naturales.


Sea Lion implica algo especialmente grave que no había sucedido nunca: la extracción de un recurso no renovable que pertenece a los argentinos. Si no actuamos, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar.


Además, el avance de esta explotación generará un incentivo para que el Reino Unido profundice la ocupación de las Islas y continúe explotando nuestros recursos.


4- El decreto reglamentario dictado hoy va a:


1. Instruir a enviar la información de los distintos organismos del Estado que tomen conocimiento de los incumplimientos legales a Cancillería para que pueda impulsar las sanciones.

2. Reglar el procedimiento para darle mayor coordinación y celeridad.

3. Incorporar DDJJs en trámites hidrocarburíferos y el RIGI para asegurar el cumplimiento de la ley y evitar que se permitan actividades a aquellos que están explotando en la Plataforma Continental Argentina sin reconocer nuestra soberanía.


5- La Ley N° 26.659 tiene gran relevancia para sancionar a quienes no reconocen nuestra soberanía y avanzan en la explotación de nuestros recursos. Corresponde, sin embargo, modificarla para mejorar las herramientas que nos otorga actualmente para combatir este avance sobre el territorio argentino, endurecer sus sanciones y ampliar su alcance para extender ciertas consecuencias, tanto penales como administrativas, a las empresas que presten servicios a aquellos que realizan explotaciones hidrocarburíferas.


6- El Proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, además de modificar la Ley N° 26.659, creará un Consejo de Seguridad Nacional para definir la política de seguridad nacional y que esta se aplique de forma transversal. Esto permitirá una estrategia coordinada en la defensa de la soberanía y del territorio nacional, y en la recuperación de las Islas Malvinas.

También establecerá un régimen de protección infraestructuras críticas y un marco de protección aeroespacial y marítima. De este modo, se profundiza en la protección ante posibles ataques de todo tipo a la integridad territorial de nuestro país.


7- El Gobierno Nacional ampliará los recursos del Ministerio de Defensa para avanzar en la construcción de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego e incrementar nuestras capacidades en telecomunicaciones. La Base permitirá convertir a la Argentina en un polo logístico central del Atlántico Sur y fortalecer nuestra proyección geopolítica en una región estratégica para el futuro del país.


8- Malvinas no pertenece a un gobierno ni a un partido político. Es una causa nacional.


Podemos tener diferencias sobre cualquier otra cuestión, pero la defensa de nuestra soberanía exige que los argentinos mostremos un frente unido ante el mundo.


Esa es también la verdadera forma de honrar a quienes entregaron su vida por nuestras Islas y a los veteranos que volvieron. Su sacrificio pertenece a todo el pueblo argentino y está por encima de cualquier diferencia política.


9- Defender nuestra soberanía requiere pensar en las próximas generaciones y no solamente en la próxima elección.


Para eso, la Argentina necesita recuperar su capacidad de pensar estratégicamente, fortalecer a sus Fuerzas Armadas y construir una verdadera política de seguridad nacional de largo plazo.


La seguridad nacional no es solamente la defensa física de nuestro territorio. También significa proteger nuestros recursos estratégicos, nuestra economía, nuestra infraestructura crítica y nuestra capacidad de decidir nuestro propio futuro.


Por eso, Defensa, Seguridad, Inteligencia, Cancillería y Economía deben actuar de manera coordinada. Una Argentina próspera, políticamente relevante y militarmente respetable está en mejores condiciones de defender su territorio, sus recursos y su soberanía.